El consumo de alcohol se ha normalizado en gran medida, por la valoración del escaso riesgo de daño o de adicción. Sin embargo el consumo de alcohol con riesgo está presente en torno al 20% de la población. Esto nos anima a reflexionar sobre la comprensión hacia quienes luchan contra el alcoholismo y la importancia del respeto hacia las personas que tienen comportamientos que pueden ser perjudiciales para ellas, e incluso para otras.
Este artículo se inspira en la experiencia de Ángela Magaz, en la enseñanza de habilidades para comprender y respetar, tomando decisiones de cuidado a uno mismo y a los demás, ante situaciones en las que parece “Misión Imposible” por las enormes y aparentes contradicciones.
El consumo de alcohol se convierte en una adicción, cuando la persona alcohólica NO PUEDE dejar de ingerir alcohol aunque desee hacerlo. La buena noticia es que, como todas las adicciones, es reversible, aunque no sea fácil ni se consiga en todas las ocasiones.
A pesar de su deseo de dejar de beber, muchas personas encuentran en el alcohol un refugio temporal a sus problemas. Ante la falta de habilidades para afrontar situaciones vitales o estados emocionales que no son capaces de regular por sí mismas, las muestras de comprensión y respeto pueden constituir un apoyo social que inicie el proceso de aprendizaje y cambio, aceptando ayuda o encontrando alternativas para reducir o eliminar el consumo. Si no es así, es el momento de evitar la falsa percepción de ayuda, e iniciar las acciones para el cuidado propio, evitando que el consumo de alcohol pueda dañar no solo a quien lo ingiere sino también a las personas con las que convive.
Si bien es crucial estar atentos a los síntomas de la adicción, también es importante reconocer que cada persona tiene una relación única con el alcohol. Esto incluye a quienes eligen consumirlo de manera moderada y responsable. Respetar estas decisiones individuales, siempre y cuando no dañen a otros o a sí mismos, es parte de la tolerancia que contribuye a una buena convivencia.
La concienciación sobre el consumo de alcohol y la promoción de una tolerancia informada pueden coexistir. Podemos ser capaces de dialogar abiertamente sobre los peligros del consumo, ofreciendo al mismo tiempo un espacio seguro para que quienes lo practican puedan expresarse y aceptar o buscar ayuda. La clave está en equilibrar nuestro enfoque hacia el alcohol, reconociendo tanto los riesgos como la capacidad individual de tomar decisiones informadas.
El respeto y la comprensión hacia quienes usan el alcohol como alivio a su sufrimiento, aún cuando no lo reconozcan, o como única fuente de placer, puede ser el inicio de su cambio, a partir de la percepción de apoyo social. La comprensión y el respeto son los pilares para ayudar y/o ayudarnos cuando convivimos con la adicción al alcohol.
Si tienes dudas ponte a prueba o anima a ponerse a prueba a esa persona que asegura que puede dejarlo cuando quiera: elimina el consumo de alcohol un día, una semana, un mes, y si puedes hacerlo…. no hay adicción y es una decisión