INTELIGENCIA

La inteligencia lógica, también conocida como capacidad de razonamiento lógico y, más sencillamente, inteligencia a secas, para cuya medida se emplea generalmente el cociente intelectual o C.I. (lamentablemente también denominado «coeficiente intelectual» por quienes desconocen el origen del término), ha sido considerada siempre como una variable de gran relevancia para lograr una adaptación óptima al medio académico, laboral, familiar o social. Es decir, que el éxito en la vida está estrechamente relacionado con la capacidad intelectual de cada individuo.

Durante las últimas tres décadas, se ha observado una sobrevaloración de la capacidad humana, lo que ha llevado a una depreciación de su importancia, especialmente en el ámbito educativo. Los criterios científicos y profesionales para seleccionar métodos de evaluación efectivos han disminuido.

Esto se refleja en dos tendencias generalizadas en Europa y Latinoamérica:

Por un lado, orientadores escolares, profesores y psicólogos educativos han optado por observaciones conductuales en lugar de evaluaciones de inteligencia lógica en casos de bajo rendimiento académico. Estas observaciones, como los tests proyectivos o los “neuropsicológicos”, no proporcionan información confiable sobre las capacidades del individuo.

Por otro lado, entre todos los instrumentos disponibles, las escalas de inteligencia de Wechsler, como WIPPSI, WISC, WISC-R, WISC-IV, y sus derivados como K-ABC y K-BIT, son las más utilizadas. Sin embargo, el sumar los resultados de pruebas tan diversas produce una puntuación promedio que puede confundir a familias, profesionales y maestros. Por ello, en ámbitos que requieren rigor y exigencia, se prefieren pruebas de mayor valor empírico, como el test de matrices progresivas de Raven, el TONI-3, las escalas de inteligencia de Snijders-Oomen (SON-R), Sternberg o Woodcock-Muñoz.

El uso frecuente de las escalas de Wechsler ha generado una percepción negativa sobre la evaluación de la inteligencia lógica y una sobrevaloración de la inteligencia emocional.

Sin embargo, cualquier tipo de aprendizaje requiere establecer relaciones funcionales entre diversos elementos, lo que solo puede lograrse eficazmente con la inteligencia lógica. Desde un punto de vista antropológico, la superioridad intelectual del hombre de Cromagnon sobre el hombre de Neanderthal, y su subsiguiente supervivencia como especie, se atribuye principalmente a un mayor razonamiento lógico, más allá de otras cualidades como la memoria, empatía, control emocional o fuerza muscular.

En este sentido, ALBOR COHS Psicología ha desarrollado durante años diversas escalas de inteligencia que reflejan el nivel actual de conocimiento sobre esta cualidad humana crucial.

De este esfuerzo investigador han surgido tres instrumentos de vanguardia, con validez de contenido, constructo, discriminante y predictiva, respaldados por una alta fiabilidad derivada de rigurosos procesos de baremación con muestras amplias y diversas de la población general.

En setiembre de 2005, finalizaron los estudios que nos permiten disponer del primer instrumento: la EMIN-6, dos escalas de inteligencia que facilitan la detección temprana de los retrasos en el desarrollo intelectual y los talentos precoces.

EMIN-6. Escalas Magallanes de Inteligencia

Posteriormente se pudo disponer de la Batería CERVANTES, desarrollada siguiendo las líneas más avanzadas de la investigación psicológica en este campo y baremada con más de 5.000 sujetos, de entre 5 y 18 años de edad. Puede conocer más ampliamente esta batería visitando el sitio  www.bateriacervantes.es

Conocer la inteligencia lógica nos permite descartar o confirmar sus efectos en retrasos en los aprendizajes o en comportamientos desajustados, pero no es suficiente para diseñar un Plan de Intervención orientado a los mejores resultados. Para diseñar un buen Plan es necesario identificar todas las otras variables que están afectando al desarrollo: de los contextos familiar y escolar, emocionales, habilidades previas, historia de aprendizaje,  o temperamento. Esto nos lo proporcionan los Protocolos Magallanes

Protocolo Magallanes

Protocolos Magallanes. Guía práctica de uso en procesos de evaluación psico-educativa

Protocolo de Magallanes

Protocolos Magallanes de Evaluación Infantil, Primaria y Secundaria

Protocolo de Magallanes

Protocolos Magallanes de Evaluación Infantil y Primaria

Protocolo de Magallanes

Protocolos Magallanes de Evaluación en Secundaria

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